Por: Edwin Andrés Martínez

Iván Cepeda es uno de los grandes ganadores de las elecciones, a pesar de no haber participado. La derecha colombiana no logró el objetivo de debilitar al Pacto Histórico sacando de las consultas a su candidato presidencial. Veamos:

1. La "Gran Consulta por Colombia", obtuvo 5.8 millones de votos, y de estos, 3.2 millones son para Paloma Valencia. No es una votación espectacular, ni histórica ni nada parecido. Peor aún, esa votación genera un efecto negativo para las aspiraciones de la derecha de llegar unida a primera vuelta: no es lo suficientemente mala como para debilitar a Paloma Valencia y dejarle el camino libre a De la Espriella, ni es lo suficientemente buena como para que De La Espriella se vea presionado a bajarse de su aspiración. O sea, la derecha seguirá compitiendo entre sí con dos candidatos y en el mejor de los casos uno absorberá al otro.

2. Con las consultas de "las soluciones" y "frente por la vida", el centrismo y oportunismo político quedó muy debilitado, y recibió una tremenda lección de la ciudadanía que está cansada de las tibiezas y las volteretas. En principio, parecía que a Claudia López le estaba resultando su táctica de inventarse una consulta con otro candidato de utilería. Pero la realidad fue otra: esa consulta obtuvo poco más de 600 mil votos y quedó en evidencia que tiene poco para ofrecer a la ciudadanía. Además, su resultado también se explica por el repunte de Juan Daniel Oviedo en la consulta de la derecha, mostrando lo blando y descaracterizado del volante centrista tan obsesionado con las formas y las candidaturas "Cool" pero sin programa político serio.

En la otra consulta, Roy Barreras, aunque sorprendió ganando a Quintero, contrariando lo que mostraban las encuestas, obtuvo una votación lánguida y en declaraciones a medios culpó al presidente por el resultado. En efecto, la culpa del resultado de la consulta la tiene el presidente, pero esa es solo una mala noticia para Barreras, porque lo que quedó claro es que el proyecto progresista encarnado en el Pacto Histórico y cuya figura es el Presidente Petro goza de muy buena salud, y las opciones "más moderadas" como la que quiso representar Roy no tienen cabida en el momento político actual. La gente quiere más cambios, más reformas, más derechos, y no la moderación del oportunismo lagarto que Roy Barreras o Quintero representan.

3. En el congreso, las fuerzas tradicionales se estancan y el Pacto Histórico crece, tanto en senado como en Cámara. El crecimiento del Centro Democrático no es tan espectacular como lo quieren hacer ver, y se hizo a costa del declive de cambio radical y de los partidos tradicionales. O sea, el crecimiento del CD es manifestación de un reacomodo al interior de las fuerzas de derecha. Lo mismo ocurre con los 3 senadores de Salvación Nacional, que de "nueva derecha" no tiene nada y encarna los mismos valores antidemocráticos que ha encarnado todo este tiempo la extrema derecha uribista.

4. La "crisis de marca" del partido verde es real y se profundiza, no solo por perder tres cámaras en todo el país, ni por estancarse en la misma votación de hace 4 años, sino por su composición interna que sigue profundizando su opacidad ideológica y programática, en un momento en que la mayoría de la ciudadanía está en la tónica de saber claramente si los políticos están o no a favor de un proceso de cambio, para tomar su decisión de votar o no por ellos. Esto le pasó una cuenta de cobro altísima a los congresistas que se han alineado con las políticas del gobierno, pero que conviven con JotaPe, Miranda, etc. Es el caso de León Fredy Muñoz, Inti Asprilla, entre otros.

5. Poco a poco, las fuerzas progresistas aprenden a disputar el poder político local frente a las fuerzas tradicionales, quienes tienen que invertir cada vez más plata para obtener resultados más o menos similares o inferiores. Lo anterior se refleja en el avance con más fuerza del Pacto Histórico en Cámara. En el caso del Tolima, lograr la segunda curul se enmarca en este proceso amplio en el que lentamente las estructuras tradicionales de las regiones están siendo desafiadas: desde los Char en Barranquilla, pasando por Dilian en el Valle, hasta el barretismo en el Tolima. El futuro se asoma prometedor para el progresismo en las regiones. Ojalá la pequeñez y la mezquindad, tan propias de muchas fuerzas progresistas en las regiones, no hundan esa posibilidad real de seguir avanzando en la disputa del poder territorial en las próximas elecciones regionales.

6. Iván Cepeda ahora tiene una bancada más fuerte que la que tenía Petro, y podrá hacer campaña sobre este triunfo electoral legislativo, incluso abriendo una posibilidad de victoria en primera vuelta, si continúa creciendo la popularidad y aceptación del gobierno Petro de aquí hasta mayo. En todo caso, así no se obtenga la victoria en primera vuelta, las posibilidades de que el progresismo vuelva a ganar en 2026 son reales y hasta ahora la derecha no logra revertir esta situación, más allá del intento mediático de sobrevalorar los resultados de su consulta.

7. Me preocupa la fortaleza programática y capacidad política de la bancada del Pacto Histórico -especialmente en Senado- y de un posible segundo gobierno de la coalición. La gente está pidiendo reformas profundas, cambios de verdad, y eso requiere no solo discursos sino capacidad política y técnica para impulsarlas, crearlas y sobre todo ejecutarlas. Cambiar las condiciones reales de la gente requiere políticas públicas bien hechas, leyes técnicamente bien aprobadas y mucha capacidad de ejecución, además por supuesto de la voluntad política para llevarlas a cabo.

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