Iván Cepeda es uno de los grandes ganadores de las
elecciones, a pesar de no haber participado. La derecha colombiana no logró el
objetivo de debilitar al Pacto Histórico sacando de las consultas a su
candidato presidencial. Veamos:
1. La "Gran Consulta por Colombia", obtuvo 5.8
millones de votos, y de estos, 3.2 millones son para Paloma Valencia. No es una
votación espectacular, ni histórica ni nada parecido. Peor aún, esa votación
genera un efecto negativo para las aspiraciones de la derecha de llegar unida a
primera vuelta: no es lo suficientemente mala como para debilitar a Paloma
Valencia y dejarle el camino libre a De la Espriella, ni es lo suficientemente
buena como para que De La Espriella se vea presionado a bajarse de su
aspiración. O sea, la derecha seguirá compitiendo entre sí con dos candidatos y
en el mejor de los casos uno absorberá al otro.
2. Con las consultas de "las soluciones" y
"frente por la vida", el centrismo y oportunismo político quedó muy
debilitado, y recibió una tremenda lección de la ciudadanía que está cansada de
las tibiezas y las volteretas. En principio, parecía que a Claudia López le
estaba resultando su táctica de inventarse una consulta con otro candidato de
utilería. Pero la realidad fue otra: esa consulta obtuvo poco más de 600 mil
votos y quedó en evidencia que tiene poco para ofrecer a la ciudadanía. Además,
su resultado también se explica por el repunte de Juan Daniel Oviedo en la
consulta de la derecha, mostrando lo blando y descaracterizado del volante
centrista tan obsesionado con las formas y las candidaturas "Cool"
pero sin programa político serio.
En la otra consulta, Roy Barreras, aunque sorprendió ganando
a Quintero, contrariando lo que mostraban las encuestas, obtuvo una votación
lánguida y en declaraciones a medios culpó al presidente por el resultado. En
efecto, la culpa del resultado de la consulta la tiene el presidente, pero esa
es solo una mala noticia para Barreras, porque lo que quedó claro es que el
proyecto progresista encarnado en el Pacto Histórico y cuya figura es el
Presidente Petro goza de muy buena salud, y las opciones "más
moderadas" como la que quiso representar Roy no tienen cabida en el
momento político actual. La gente quiere más cambios, más reformas, más
derechos, y no la moderación del oportunismo lagarto que Roy Barreras o
Quintero representan.
3. En el congreso, las fuerzas tradicionales se estancan y
el Pacto Histórico crece, tanto en senado como en Cámara. El crecimiento del
Centro Democrático no es tan espectacular como lo quieren hacer ver, y se hizo
a costa del declive de cambio radical y de los partidos tradicionales. O sea,
el crecimiento del CD es manifestación de un reacomodo al interior de las
fuerzas de derecha. Lo mismo ocurre con los 3 senadores de Salvación Nacional,
que de "nueva derecha" no tiene nada y encarna los mismos valores
antidemocráticos que ha encarnado todo este tiempo la extrema derecha uribista.
4. La "crisis de marca" del partido verde es real
y se profundiza, no solo por perder tres cámaras en todo el país, ni por
estancarse en la misma votación de hace 4 años, sino por su composición interna
que sigue profundizando su opacidad ideológica y programática, en un momento en
que la mayoría de la ciudadanía está en la tónica de saber claramente si los
políticos están o no a favor de un proceso de cambio, para tomar su decisión de
votar o no por ellos. Esto le pasó una cuenta de cobro altísima a los congresistas
que se han alineado con las políticas del gobierno, pero que conviven con
JotaPe, Miranda, etc. Es el caso de León Fredy Muñoz, Inti Asprilla, entre
otros.
5. Poco a poco, las fuerzas progresistas aprenden a disputar
el poder político local frente a las fuerzas tradicionales, quienes tienen que
invertir cada vez más plata para obtener resultados más o menos similares o
inferiores. Lo anterior se refleja en el avance con más fuerza del Pacto Histórico
en Cámara. En el caso del Tolima, lograr la segunda curul se enmarca en este
proceso amplio en el que lentamente las estructuras tradicionales de las
regiones están siendo desafiadas: desde los Char en Barranquilla, pasando por
Dilian en el Valle, hasta el barretismo en el Tolima. El futuro se asoma
prometedor para el progresismo en las regiones. Ojalá la pequeñez y la
mezquindad, tan propias de muchas fuerzas progresistas en las regiones, no
hundan esa posibilidad real de seguir avanzando en la disputa del poder
territorial en las próximas elecciones regionales.
6. Iván Cepeda ahora tiene una bancada más fuerte que la que
tenía Petro, y podrá hacer campaña sobre este triunfo electoral legislativo,
incluso abriendo una posibilidad de victoria en primera vuelta, si continúa
creciendo la popularidad y aceptación del gobierno Petro de aquí hasta mayo. En
todo caso, así no se obtenga la victoria en primera vuelta, las posibilidades
de que el progresismo vuelva a ganar en 2026 son reales y hasta ahora la
derecha no logra revertir esta situación, más allá del intento mediático de
sobrevalorar los resultados de su consulta.
7. Me preocupa la fortaleza programática y capacidad
política de la bancada del Pacto Histórico -especialmente en Senado- y de un
posible segundo gobierno de la coalición. La gente está pidiendo reformas
profundas, cambios de verdad, y eso requiere no solo discursos sino capacidad
política y técnica para impulsarlas, crearlas y sobre todo ejecutarlas. Cambiar
las condiciones reales de la gente requiere políticas públicas bien hechas,
leyes técnicamente bien aprobadas y mucha capacidad de ejecución, además por
supuesto de la voluntad política para llevarlas a cabo.
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