Pronunciamiento Red Socialista de Colombia

El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, ha declarado que “rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el gobierno actual de los Estados Unidos de América contra el territorio y la población venezolana. Los ataques se produjeron en localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira”; más de un centenar aviones, decenas de helicópteros y drones, bombardearon los territorios señalados dejando innumerables civiles y uniformados muertos y heridos denunciaron los mandos militares y el gobierno. Donald Trump declaró a través de su red social que el ataque había sido exitoso, que habían “capturado” al presidente Nicolás Maduro, junto con su esposa Cilia Flórez y que ya fueron “extraídos” del territorio de Venezuela. El gobierno declaró que el presidente y su esposa fueron víctimas de secuestro y responsabilizaron al gobierno norteamericano de lo que pueda pasar con la vida de Maduro.

Estos brutales ataques constituyen una flagrante violación de la carta de las Naciones Unidas, del derecho internacional, de la soberanía nacional y el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano y son claramente una amenaza contra la paz mundial, en especial para los pueblos latinoamericanos y del caribe, que ponen en riesgo la vida de millones de venezolanos y venezolanas.

Era solo cuestión de tiempo, la ilegal e ilegítima y criminal agresión estaba cantada desde el momento en que el presidente yanqui ordenó el despliegue naval y militar en las costas del Mar Caribe, en las fronteras marítimas de Venezuela, y arbitrariamente decretó el cierre del espacio aéreo venezolano, para rematar con su declaración del 17 de diciembre/2025 en la que anunciaba que «Venezuela está completamente rodeada por la armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica. Solo se hará más grande, y el impacto sobre ellos será como nada que hayan visto antes—hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron anteriormente”. Declaró ilegítimo el régimen de Maduro, lo designó “como una ORGANIZACIÓN TERRORISTA EXTRANJERA” y ordenó un BLOQUEO TOTAL Y COMPLETO de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela”. Finalmente, sentenció que “Estados Unidos no permitirá que un régimen hostil se apropie de nuestro petróleo, tierras u otros activos, todos los cuales deben ser devueltos a los Estados Unidos INMEDIATAMENTE». (publicado en su red social oficial).

El gobernante imperialista, se quitó la máscara de la retórica de la lucha contra el narcotráfico, el tren de Aragua, la defensa de la democracia, el “fraude electoral”, el gobierno ilegítimo, de intimidar y amenazar al gobierno y al pueblo bolivariano. Se trató de una declaración de guerra que inició con el gigantesco bloqueo a Venezuela, con el despliegue de un aterrador arsenal de última generación, misiles y submarinos nucleares, el porta aviones Gerald Ford, helicópteros, drones de última generación y más de diez mil marines, que coparon las fronteras marítimas del hermano país.

Luego, avanzó con el bombardeo; develando así, que su verdadera intención es obligar a Venezuela a que “devuelva” a las multinacionales gringas el petróleo, las tierras y otros activos, supuestamente “robados” por el pueblo venezolano. Y, además, derrocar por la fuerza el gobierno legítimo de Venezuela para imponer un régimen colonial, apoyado por el sector de la extrema derecha que ha clamado a gritos la invasión, a cambio de apropiarse del petróleo, el oro, las tierras raras y demás riquezas minerales que alberga el subsuelo del territorio de Venezuela. Es la continuación de las guerras por el petróleo ejecutadas contra Irak, libia, Yemen, Siria, etc. que disfrazadas de intervenciones humanitarias, precedidas de campañas de aniquilamiento moral de sus mandatarios y revoluciones de colores, que desencadenaron espantosas invasiones con sus secuelas de millones de soldados y civiles de muertos, mandatarios derrocados y asesinados, destrucción del aparato estatal y militar y apropiación de sus reservas petroleras, de oro, etc. y, los pueblos divididos y enfrentados en guerras civiles, pobreza, miseria, desolación y muerte.

El secuestro del presidente Maduro y su esposa, precedido del bombardeo a Caracas, al fuerte TIUNA, a tres estados y sus cuarteles, es el comienzo de la invasión a Venezuela, con la advertencia de lo que les va a suceder si el pueblo, sus Fuerzas armadas y las milicias, oponen resistencia a su determinación de reasumir violentamente el control de la más grande reserva petrolífera (350.000 millones de barriles) del mundo. ´

El gobierno bolivariano convocó a las fuerzas sociales y políticas del país a movilizarse y repudiar la artera agresión imperialista; sectores del pueblo venezolano se volcaron a las calles para repudiar el brutal ataque militar, exigir la libertad y el retorno con vida de su presidente y su esposa, defender sus riquezas naturales, la vida, los derechos humanos y su derecho a la autodeterminación.

En rueda de prensa de explicación sobre el brutal operativo, Trump notificó con prepotencia “la victoria”. Anunció que tomarán el control de las reservas del crudo y la producción del petróleo, que venderán a Rusia, a china y a otros países, y que el producto de la venta será destinado principalmente a la reconstrucción de las refinerías y, tan sólo una parte, a “mejorar” la vida de los venezolanos. Informó que asumirá directamente la administración y el gobierno de Venezuela, hasta que “se normalice la situación”.

Acusó Gustavo Petro de tener fábricas de cocaína, le advirtió que “se cuide el culo”, y amenazó con intervención militar en nuestro territorio. Así mismo, amenazó a México y a Cuba; acciones que, según su discurso, forman parte de la supuesta “guerra contra el narcotráfico” y de su política de extradición de inmigrantes latinoamericanos. Se trata, en sus palabras, de reinstalar en toda su plenitud la doctrina Monroe, para advertir a China, Rusia y demás integrantes del BRICS, promotores del multilateralismo, que América seguirá sometida a la égida del hegemón imperialista. La afrenta a Venezuela es el inicio de la ofensiva colonialista contra las naciones y pueblos de América Latina y el Caribe. Se trata de la reedición de la diplomacia de las cañoneras y la piratería internacional.

Rechazamos y condenamos enérgicamente este criminal ataque colonialista al territorio venezolano y nos sumamos al llamamiento del gobierno bolivariano a los gobiernos y pueblos de América Latina, del caribe y el mundo a repudiar esta agresión imperialista y a solidarizarse con el hermano pueblo venezolano. Así como a exigir la libertad de Maduro y su esposa Cilia Flores.

Convocamos a la clase trabajadora y en general a los pueblos de Colombia y América latina, así como a las  fuerzas sociales y políticas demócratas, de izquierda, progresistas y defensoras de los derechos humanos, a expresar en las calles la más amplia solidaridad con nuestros hermanos  venezolanos, a exigir  que cesen los bombardeos y se respete el sagrado derecho del pueblo venezolano a disponer de sus riquezas petroleras y minerales y a ejercer soberanamente su derecho a la autodeterminación, a la legítima defensa de su territorio y su independencia; tal como lo ha proclamado el legítimo gobierno venezolano.

Saludamos los enérgicos pronunciamientos de condena a esta agresión de tropas imperiales a Venezuela, del presidente Gustavo Petro y los gobiernos de China, Rusia, Brasil, México, Chile, cuba y Nicaragua, así como las de los partidos y movimientos sociales y progresistas de América Latina y el mundo y su exigencia de que cese la agresión, se respete la soberanía de la nación venezolana, la vida del presidente Maduro y su esposa Cilia Flores. La clase trabajadora, los movimientos sociales, los partidos y movimientos de izquierda, revolucionarios, progresistas de Estados Unidos, América y el mundo han empezado a movilizarse en solidaridad con el hermano pueblo venezolano. Solo las multitudes en las calles del mundo mundial, impedirán que Venezuela sea convertida en el vietnam del siglo XXI. 

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