En Militancia y Sociedad conversamos, en el marco del seminario Reconfiguraciones del espacio político en América Latina - FLACSO Ec, con Mauricio Jaramillo Jassir (actualmente, conductor del programa En Contexto de Señal Colombia e investigador de la Universidad del Rosario). Le preguntamos sobre la situación política internacional, el conflicto israelí-palestino y ruso-ucraniano, las implicaciones del retorno político de Donald Trump a la Casa Blanca, la situación política nacional, los retos comunicacionales del progresismo colombiano y las nuevas estrategias políticas de articulación de los populismos. 

MyS: Recientemente publicaste un libro sobre la cuestión palestina, cuéntanos un poco sobre las conclusiones generales de este trabajo.

Mauricio Jaramillo: Bueno, con respecto a la cuestión, pues básicamente defiendo una tesis central y es que en el último tiempo ha habido una evolución de conflicto de guerra de guerrillas a un conflicto híbrido. Un conflicto híbrido en el que Hamas combina elementos de subversión con elementos estatales a una simple cuestión de genocidio, limpieza étnica y apartheid. Básicamente, este es el genocidio, no el peor de la historia, porque cada genocidio tiene su singularidad, pero es el más agravado por la evidencia empírica con la que vemos las imágenes inmediatas y por el desprecio de Israel por la multilateralidad. Nunca hemos tenido tantas resoluciones del Consejo de Seguridad, de la Asamblea, de la Corte Penal Internacional, de la Corte Internacional de Justicia violadas por un país y, finalmente, porque Israel -a diferencia de lo que pasó con Hussein, con Ahmad al Bashir, con Assad- no es que miren para otro lado, es que los de occidente, países como Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Francia están financiando ese genocidio.

MyS: Relacionado con este tema, cómo crees que afectará el ascenso presidencial de Trump en la política internacional, especialmente, en la profundización del conflicto ruso-ucraniano e israelí-palestino.

Mauricio Jaramillo: No creo que tenga mucha incidencia en Israel-Palestina. Creo que lo vimos con Biden y con los demócratas es que ahí no hay voluntad. Entonces, me parece que eso depende más de las potencias regionales y de lo que pase adentro de Israel y de la presión de la Sociedad Civil. En cuanto a Ucrania, me parece que puede haber un cambio fundamental. La gran pregunta es qué hará el mundo si Trump finalmente consigue una negociación directa con Putin y es capaz de empezar a dibujar la paz entre Ucrania y Rusia. Eso sería un gran retroceso para el progresismo internacional, si es que acaso un tipo como Trump es capaz de lograr lo que gobiernos que se dicen socialdemócratas en Europa o liberales no fueron capaces de conseguir.

MyS: Continuando con los impactos de las recientes elecciones norteamericanas, nos gustaría que explicaras un poco las condiciones sociales que permiten comprender el regreso de Trump a la Casa Blanca. En especial, haciendo énfasis en la llegada de Trump no como una falla del sistema político estadounidense, sino como una expresión de sus contradicciones y crisis internas. Además,  para ir superando un poco el prejuicio simplista hacia los votantes migrantes-trabajadores y cómo al votar por Trump lo hacen en contra de sus condiciones materiales.

Mauricio Jaramillo: Lo de Trump creo que es aprovechar la incorrección política. Hay mucha gente hoy cansada de la corrección política y creo que la idea de Trump de anti-establecimiento y voto castigo no han hecho nada por la clase media, no han hecho nada en medio del desamparo. Creo, además, que hoy en el mundo el discurso anti-derechos es muy atractivo incluso para los mismos latinoamericanos. Esa idea de que los latinoamericanos tienen o que los europeos tienen más derecho a ser xenófobos que los latinoamericanos porque son monos y ojos azules a mi nunca me ha gustado. Por eso me parece que no es porque sean latinos, es porque en el mundo en general el discurso anti-inmigratorio está pasando por una moda difícilmente corregible.

MyS: Desde hace un tiempo, Estados Unidos (especialmente Trump) han venido desarrollando una política comercial hiperproteccionista, ¿cuál crees que será la respuesta y el horizonte estratégico-alternativo de los gobiernos progresistas en América Latina?

Mauricio Jaramillo: Sí, no sé si hiperproteccionista, pero sí proteccionista. Y eso es algo que ha mantenido a los demócratas. Con China, por ejemplo, a Trump le resultó muy poco rentable esa guerra comercial que fue un ajuste de los patrones comerciales más proteccionistas. Y, de hecho, creo que fue un éxito para él. La gente lo reconoce y creo que la gente votó por él en buena medida por eso. Lo mismo en el caso de México, con quien no hizo ajustes comerciales, pero sí, digamos, amenazó a AMLO si no había ajustes en la política migratoria y esos términos tienen defectos. Creo que Estados Unidos está muy lejos de América Latina.

El tema comercial hoy, me parece, no es el más relevante, porque hay tratados de libre comercio con los principales socios que difícilmente se pueden alterar. Ahí la cuestión está en las drogas, en las migraciones, en el apoyo a la democracia, en Colombia, la paz. Puede haber un impacto nocivo para sus gobiernos progresistas.

MyS: Pasando a la coyuntura política nacional, nos gustaría conocer tu valoración sobre las tensiones y disputas legislativas en torno al programa de reformas sociales del Gobierno Petro. Sobre todo, pensando la idea de poder constituyente que ha impulsado el gobierno ante el bloqueo legislativo del poder político dominante.

Mauricio Jaramillo: Sí, la izquierda generalmente ha tenido que compensar el no tener poder. Porque la izquierda nunca va a tener todo el poder con la apelación al pueblo o con las medidas autoritarias. Petro no se ha acercado para nada al autoritarismo y eso lo deja solo con la gente, con el soberano popular que es lo que le ha permitido en general a las izquierdas hacer reformas: Correa, Morales, Chávez, etc. Creo que la gran apuesta de Petro es esa y, obviamente, la manera más efectiva y más fuerte sería con una asamblea constituyente, pero no creo que hoy la correlación de fuerzas le dé a Petro para tener una asamblea constituyente que le permita hacer esa reforma.

Yo pensaría que hoy como está la correlación de fuerzas tiene mucho para perder la izquierda porque habría representantes en esa asamblea o constituyentes como Polo Polo, como Cabal, como Briceño. Entonces, entiendo la lógica y la mecánica de recubrir al constituyente primario, pero creo que hoy en la correlación de fuerzas tiene más para perder la izquierda lo que tendría para ganar.

MyS: En esa misma dirección, queremos preguntarte cuál es tu diagnostico frente a la posibilidad de construcción de un proyecto popular-hegemónico que articule a movimientos-organizaciones sociales y partidos políticos, pero que, al mismo tiempo, vaya más allá de la figura estrictamente de Petro. Es decir, ¿cuáles son los retos del actual proyecto progresista para consolidar un horizonte de gran aliento?

Mauricio Jaramillo: Eso es lo que está pasando, se está construyendo un movimiento hegemónico popular. En el último congreso de la Unión Patriótica, se llegó a esa conclusión y se está buscando que la izquierda llegue unificada. No sé si unida, pero por lo menos una mega coalición, un frente popular como el caso de Argentina, como el caso de Uruguay, hasta cierto punto lo que fue Alianza País. Esa es la apuesta, yo no sé si les alcance para el 2026, pero es evidente que es la única manera para que la izquierda sobreviva.

La izquierda tiene que dejar de pensar en elecciones, tiene que pensar en militancia, tiene que pensar en formación política. La izquierda nunca va a tener plata, nunca va a tener dinero, nunca va a tener recursos porque no está en el sector financiero. Entonces, la única manera en que lo puede compensar es militancia y formación política.

MyS: Aprovechando tu trayectoria en medios de comunicación alternativos (ahora con tu programa en RTVC), queríamos indagar por los desafíos comunicacionales del progresismo: cómo hacer para comunicar, reposicionar el debate con altura política e intelectual sin que se corra el riesgo de caer en un formato acartonado.

Mauricio Jaramillo: La pelea de los medios alternativos y populares es vital. Lo que le ha permitido a la derecha llegar al poder (a través de discursos disruptivos) es el control de los medios y de las redes. Trump, el Brexit, el NO en Colombia frente a la Paz, ahora Milei, el retorno de Trump y con lo de Vicky Dávila más aún. Entonces, la izquierda tiene el deber de recurrir a lo popular en términos de medios de comunicación para tener unas narrativas propias, para informar, para crear conciencia política. Eso va en consonancia con lo que decía en la otra pregunta: los medios alternativos son clave para que haya formación política, no necesariamente militante en este caso, no necesariamente partidista, pero tiene que haber una formación de la gente para tener conciencia sobre Derechos Humanos, DIH, derechos sexuales y reproductivos y las conquistas de la clase obrera (como las ocho obras que las estamos perdiendo, hoy no son ocho, hoy son diez, doce, catorce en algunos casos).
Entonces, claro, los medios de comunicación alternativos tienen que contrarrestar ese discurso de las mentiras, de la posverdad, de la información falsa, las fake news y los titulares imprecisos. Entonces, en medio de esa avalancha en la que ya los medios son responsables de intereses corporativos, la única manera es construir un discurso desde abajo, desde lo comunitario, lo popular y lo alternativo. Obviamente, en independencia al establecimiento y eso tiene que hacerse sin depender, insisto, de la financiación de las grandes corporaciones.

MyS: Finalmente, pensando en tu ponencia presentada en Quito-Ecuador, queríamos preguntarte por lo propio de una estrategia de articulación populista, ¿Cómo caracterizarla? ¿Es posible una identificación del populismo en los sectores reactivos y de derechas? En ese sentido, nos gustaría que desarrollaras esa noción de lo disruptivo que tú consideras propia de las nuevas derechas en ascenso, menciono, por ejemplo, a Rodolfo Hernández o Javier Milei ¿qué implicaciones tiene lo disruptivo en la estrategia político-electoral de estos personajes?

Mauricio Jaramillo: Hay fenómenos que se confunden en la ciencia política: disrupción, populismo, demagogia. Los tres se tienden a equiparar y creo que la derecha es disruptiva y demagoga, pero no es populista, porque la derecha no tiene pueblo. Como yo decía en mi ponencia y le decía a Felipe Burbano, la única manera de articular a los movimientos populistas es con las cadenas de equivalenciales, es decir, que haya un discurso de clase y que, a partir de ese discurso de clase, se incorporen reivindicaciones de identidad, pero las reivindicaciones de identidad no pueden estar aparte de las reivindicaciones de clase. Entonces, esa cadena de equivalencias, como la que menciona Ernesto Laclau, es lo único que permite que se articule lo popular en medios, en partidos y en organizaciones.
Sin esa cadena no podemos avanzar hacia movimientos-partidos (que es donde yo creo que debe apuntar la izquierda). La derecha siempre tendrá partidos de cuadros, partidos de dirigencia, como soñó la izquierda tener con Lenin. Pero ahora la izquierda depende mucho más de la base que de su dirigencia. Entonces, a eso me refería: Milei y Rodolfo Hernández son demagogos, viven de falacias, viven de la disrupción, viven de la polémica y de lo controvertido. Chávez no. Chávez depende del movimiento de masas, que puede ser disruptivo, claro, pero no es la característica principal. La característica principal es el discurso de articulación de esas demandas de ese pueblo que él identifica en términos de clase.

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