Por: Santiago Pulido Ruiz

Desde la década de los 70’, el neoliberalismo se ha convertido en uno de los principales ejes de estudio de la teoría política y sociológica. Con la implementación de las denominadas “reformas de primera generación*”, se ha dado un considerable aumento investigativo que pone al descubierto su carácter polisémico y multidimensional (Aguirre, Botero, & Pabón, 2020). Según Quintana (2020), los estudios sobre el neoliberalismo se agrupan en torno a cuatro ejes: i. como régimen de acumulación; ii. como forma de Estado; iii. como política pública; iv. como razón gubernamental. Sin embargo, a pesar de existir estas múltiples entradas, existe cierto déficit analítico al momento de teorizar las configuraciones estatales** propias del neoliberalismo en América Latina. Es decir, las interpretaciones teóricas sobre el neoliberalismo como forma de Estado tienden a confundir, generalmente, el proceso de neoliberalización económica con el proceso de reconfiguración estatal.
 
Es decir, la forma Estado -en el marco de la globalización neoliberal- ha sido leída desde el punto de vista de la política macroeconómica, así, el Estado sería un simple actor encargado de coordinar políticas ortodoxas de reducción y ajuste del gasto público (establecidas de forma externa por el FMI o el Banco Mundial), sostener los equilibrios macroeconómicos, avanzar en los procesos de apertura comercial, desregulación y liberalización del mercado interno y privatización de empresas públicas (Narbondo, 2014). Aunque esta interpretación resulta relevante para comprender la transformación neoliberal de las funciones económicas y sociales del Estado, pierde de vista que no son simples “medidas coyunturales” en un momento determinado de la crisis capitalista (Harvey, 2005), sino que se convierten, en palabras de Jessop (2017), en patrones de selectividad estratégica en el Estado. 

Para explorar dicha “confusión”, se acude a la Teoría Marxista de la Dependencia para pensar la relación entre ciclos de transformación económica y ciclos de transformación estatal en América Latina. En este artículo se intentará recuperar algunos componentes teóricos del marxismo dependentista para entender las configuraciones neoliberales en dos sentidos: desde el punto de vista del régimen de Estado y desde el punto de vista del patrón de acumulación capitalista. Para esto, se ha realizado una entrevista al profesor Edwin Martínez con el objetivo de desarrollar algunas líneas generales sobre los procesos de acumulación capitalista y las conceptualizaciones sobre el Estado en la Teoría Marxista de la Dependencia.

1. El neoliberalismo desde el lente de la dependencia: nuevos ejes de acumulación 

Desde la perspectiva de la Teoría Marxista de la Dependencia, el proceso de globalización neoliberal de los años 80’ representó, ante todo, un episodio de modificación de las estructuras económico-productivas latinoamericanas. Según el profesor Martínez-Casas (2014), la globalización neoliberal constituyó un proceso de reconversión productiva de los principales países latinoamericanos (lo que incluyó: reprimarización de las economías, robustecimiento de la matriz extractivista y una acelerada financiarización económica). 

En entrevista, el profesor Martínez-Casas aclara que la configuración del patrón de acumulación dependiente neoliberal requirió, por lo menos en el caso colombiano, de una serie de bisagras que permitían conectar el proceso en dos etapas: 

“Una primera etapa en la que se da la ruptura con el patrón de acumulación anterior (ligado a la sustitución de importaciones) y empieza a configurarse un nuevo patrón acumulativo a finales de los 80’ y comienzos de los 90’ con las denominadas reformas estructurales de primera generación. Con esto, entra en declive un sector económico que fue importante para los procesos de acumulación nacional como el sector cafetero, pero durante esa década (los años 90’) no era claro todavía cuál iba a ser ese nuevo sector, por lo tanto, la facción de clase que iba a reemplazar a la burguesía cafetera” (Martínez-Casas, 2024).

La crisis de los años 90’ permite conectar, a su juicio, lo que sería la segunda etapa del proceso de transformación del patrón acumulativo: con la reconversión productiva: “va dibujándose en el horizonte económico los nuevos sectores que soportarán la acumulación de capital (el sector minero energético y el sector financiero) y, por lo tanto, el mayor peso económico y también político de esas facciones de la clase dominante colombiana” (Martínez-Casas, 2024). Precisamente, estas dos bisagras (que articulan factores políticos y económicos) son las que permiten enlazar y explicar el tránsito de una economía cafetera (ligado a la sustitución de importaciones y a la captura de renta por la vía de las exportaciones) al predominio del capital financiero y del capital extranjero (ligado al sector minero energético).

Sin embargo, esta transición no obedece únicamente a cambios económicos en los métodos de acumulación capitalista en su fase neoliberal, sino que requirieron, también, de decisiones políticas y estatales. De hecho, la transformación en el patrón acumulativo no es un asunto meramente económico, sino también político: en el caso colombiano, la inserción neoliberal requirió del alistamiento territorial “para que el sector minero-energético pudiese surgir. En ese marco, se entiende la alianza entre el discurso guerrerista contra el terrorismo que sirve a la estrategia contrainsurgente y, al mismo tiempo, el surgimiento y consolidación del proyecto paramilitar” (Martínez-Casas, 2024).

Es decir, un fenómeno aparentemente político (como el discurso contrainsurgente y el proyecto paramilitar), resulta ser completamente funcional a los nuevos ejes de acumulación capitalista, dependiente y neoliberal. Al mismo tiempo, ese “alistamiento territorial” trasladó, según Martínez-Casas (2024), un componente importante de la lucha de clases y las luchas sociales a las zonas periféricas afectadas por la política extractivista (mismas zonas que antes no jugaban un papel relevante en ese escenario). El Estado jugó, en ese sentido, un papel determinante a la hora de favorecer el proceso de “alistamiento territorial”: “eso explica en parte ese fenómeno político que hay detrás de la alianza entre actores estatales, una facción muy importante del bloque social dominante y de fuerzas estatales que se alían con grupos paramilitares para favorecer ese proceso de alistamiento” (Martínez-Casas, 2024). 

Precisamente, para el profesor Martínez-Casas, es imposible explicar las transformaciones del patrón de acumulación dependiente neoliberal sin incluir la dimensión política estatal. Estos tipos de alianza con grupos armados ilegales mediada por el bloque político dominante resultan ser una de las condiciones de posibilidad de despliegue de los nuevos ejes de acumulación capitalista. Ahora bien, es importante aclarar que, para integrar la dimensión política del Estado al análisis del patrón de acumulación neoliberal se requiere superar algunos límites de la Teoría Marxista de la Dependencia:

“Uno de los elementos que yo encuentro en mi trabajo es que la Teoría de la Dependencia tiene una visión, a mi juicio, un poco ortodoxa sobre el análisis del Estado. Al plantear el asunto entre países, borra un poco o invisibiliza las contradicciones que hay al interior de las distintas facciones del bloque social dominante y su expresión en el aparato estatal. Dentro del aparato estatal y dentro de las configuraciones estatales se pueden encontrar facciones del bloque social dominante más “dependentistas” que otras” (Martínez, 2014). 

De modo tal que a la hora de hablar del neoliberalismo como un nuevo patrón de acumulación capitalista es fundamental plantear el asunto de las reconfiguraciones estatales-institucionales, el cambio en el campo relacional de fuerzas y el reacomodo en las facciones del bloque político dominante. Estos procesos que se dan al interior del campo estatal afectan, en gran medida, la orientación y el nivel de profundidad de las transformaciones económicas. De allí que el profesor Martínez-Casas (2024) sostenga que, a nivel de Estado, pueden existir facciones dominantes con cierta autonomía relativa frente al gran capital (nacional o transnacional), de igual forma, los sectores populares también hacen del Estado un espacio de disputa en el que se pueden desarrollar configuraciones estatales más favorables a los sus intereses (al defender demandas y programas de soberanía nacional-popular).

2. La cuestión estatal en la Teoría Marxista de la Dependencia: límites y reelaboraciones 

Hasta este punto, se ha intentado esbozar la forma en que la globalización neoliberal representó una transformación sustancial de los ejes de acumulación capitalista. Para esto, necesitó no solo de mecanismos económicos de reconversión productiva (reprimarización de la economía, robustecimiento de la matriz extractivista y financiarización económica), sino también del desplazamiento del viejo elenco de clases dominantes y de la formación de una alianza estratégica a nivel de Estado que garantizara la expansión de los nuevos ejes de acumulación de capital. Es importante, en ese sentido, cuestionar los límites de la Teoría Marxista de la Dependencia para abordar el problema de las configuraciones estatales.

En primer lugar, es importante resaltar que, para el profesor Martínez-Casas, no es que exista un vacío conceptual sobre el Estado en la Teoría Marxista de la Dependencia, sino que el problema consiste en su concepción aún ortodoxa de dicha cuestión. De acuerdo con Tzeiman (2019), la tradición marxista del dependentismo tendió a pensar las configuraciones estatales latinoamericanas como instancias subsidiarias del flujo global de capital. De ese modo, los Estados serían, simplemente, filtros de adecuación de determinaciones externas.

Existe, pues, una debilidad estructural por parte de la Teoría Marxista de la dependencia a la hora de explicar las configuraciones estatales resultantes del proceso de neoliberalización en América Latina. Según Tzeiman (2021), algunos autores de esta corriente conciben el Estado como un mero aparato representativo de los intereses del capital extranjero. Estas aproximaciones tienden a eludir el análisis de correlación de fuerzas a nivel nacional. Desde ese punto de vista, el Estado queda reducido, simplemente, a un instrumento de dominación clasista que garantiza la acumulación-explotación capitalista global. En el fondo, se trataría de una estructura determinada por el comportamiento de fuerzas externas, sin ningún grado de autodeterminación nacional.

Contrario a esto, el profesor Martínez-Casas insiste en que es necesario complementar el balance que realiza la Teoría Marxista de la Dependencia sobre el patrón de acumulación capitalista neoliberal con otras expresiones teórica que analizan el Estado en términos de un campo relacional de fuerzas y disputas, es decir, como un espacio de prolongación de la lucha de clases y de lucha de facciones de clase. Al respecto señala:

“Creo que esto podría servir para poder comprender que, en el marco de las relaciones de dependencia que pueden haber entre países o entre economías, hay contradicciones y pugnas al interior de los países dependientes entre distintas facciones de la clase dominante, pero también entre esas facciones de la clase dominante y los sectores populares que abogan por una configuración estatal que no sea funcional a los ejes de acumulación de capital, que no sea funcional a las grandes facciones de clase dominante, sino que sean funcional a las lógicas de las necesidades de los sectores populares, sobre todo en las zonas periféricas del país” (Martínez-Casas, 2024).

Es decir, no hay determinación directa entre los patrones de dependencia global y las configuraciones estatales resultantes, sino que se trata, más bien, de formas de interacción que, si bien afectan los patrones de selectividad estratégica del Estado (Jessop, 2017), están condicionados también por la evolución histórico-concreta del campo relacional de fuerzas de cada país. Una expresión de ello son las herramientas que otorga el Estado, incluso en el marco de la globalización neoliberal, para fortalecer los procesos de organización social y popular: esto, como un intento “para equilibrar las fuerzas en los conflictos socioambientales que se han presentado en zonas donde se ha intentado arrasar con las tradiciones productivas de los pobladores e imponer el modelo minero energético” (Martínez-Casas, 2024).

Lo anterior muestra, de alguna manera, que al interior mismo de una configuración estatal pueden existir “pequeños resquicios” que los sectores populares pueden utilizar como resortes de apoyo, es decir, las configuraciones estatales no están determinadas de manera absoluta por los patrones de dependencia estructural ni por el dominio del bloque de clases dominantes, sino que pueden existir espacios estatales y lógicas democráticas que pueden soportar los procesos de fortalecimiento de los sectores populares “para utilizar algunas herramientas y ejercer ciertas lógicas de poder a su favor, de modo tal que se pueda dar una disputa estratégica en su interior por el sentido del Estado y por los propósitos estatales en una economía dependiente neoliberal” (Martínez-Casas, 2024).

Conclusiones:  

A lo largo de este artículo, se han abordado algunas ideas generales sobre el proceso de globalización neoliberal en dos sentidos: desde el punto de vista de la acumulación de capital y desde el punto de vista de las transformaciones estatales. Para esto, se recurrió a la Teoría Marxista de la Dependencia. A nuestro juicio, desde esta corriente de pensamiento es posible marcar una distinción entre los procesos de neoliberalización de las economías centrales y dependientes, es decir, esta teoría permite entender de forma diferenciada (centro-periferia) las transformaciones en el patrón de acumulación capitalista en su fase neoliberal.

No obstante, como se ha señalado, existe una debilidad en este cuerpo teórico a la hora de comprender las transformaciones o ciclos estatales. Precisamente, la entrevista al profesor Martínez-Casas enfatiza en la necesidad de dotar a la Teoría Marxista de la Dependencia de una reflexión estratégico-relacional sobre el Estado*** para comprender, así, la forma en que las configuraciones estatales del neoliberalismo son resultado parcial del conflicto entre clases sociales y de las pugnas (reacomodos) al interior del bloque político y social dominante

Bibliografía 
- Aguirre, O., Botero, A., & Pabón, P. (2020). Neoliberalismo: análisis y discusión de su polisemia. Justicia, 110-124. 
- García, G. J. (2003). De la primera a la segunda generación de reformas del Estado en América Latina; giro ideológico y cambio conceptual. Cuadernos de Economía, 95- 125. 
- Harvey, D. (2005). Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Akal. 
- Jessop, B. (2017). El Estado. Pasado, presente y futuro. Madrid: Los Libros de la Catarata. 
- Martínez, E. A. (2014). Transformaciones en el patrón de acumulación neoliberal en Colombia, 1999-2010. Bogotá D.C.: Universidad Nacional de Colombia. 
- Martínez-Casas, E. A. (27 de Junio de 2024). El Estado en la teoría marxista de la dependencia . (S. Pulido-Ruiz, Entrevistador) 
- Narbondo, P. (2014). Estado neoliberal, Estado desarrollista y Estado de bienestar universalista: definiciones conceptuales y aplicación a una caracterización preliminar de algunas de las reformas del Estado y del sector público de los gobiernos del Frente Amplio. Montevideo: Instituto de Ciencia Política. Universidad de la República. 
- Quintana, L. (2020). Política de los Cuerpos. Emancipaciones desde y más alla de Jacques Rancière. Barcelona: Herder. 
- Tzeiman, A. (2019). Las teorías de la dependencia y la cuestión del Estado en América Latina: reflexiones crítica (y autocríticas) en la bisagra de los años setenta y ochenta. Revista de la Academia, 62-84. 
- Tzeiman, A. (2021). Teoría de la dependencia y teoría del Estado en América Latina: ¿una relación errante? En J. Mejía, & L. Granato, La cuestión del Estado en el pensamiento social crítico latinoamericano (págs. 121-150). Medellín: Ediciones Unaula.

Notas:
* Se hace referencia a los “programas iniciales de reforma [que] combinaron una política de ajuste macroeconómico, destinada a corregir los graves desequilibrios fiscales, y una política de cambio estructural, con miras a establecer los elementos básicos para el desarrollo del modelo de economía hacia afuera. El objetivo fundamental era la racionalización de los recursos financieros del Estado” (García, 2003).
** Cuando hablamos de configuraciones estatales nos referimos a los tipos de régimen estatal que crea la ola neoliberal de los años 80’ - 90’. Con este concepto se trata de problematizar la idea, según la cual, el proceso de neoliberalización global modifica, simplemente, las estructuras y naturaleza de los Estados a través de planes de ajuste estructural de organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial. Partiendo de otro punto de reflexión, este trabajo sugiere que, si bien los proyectos de ajuste estructural inciden en el cambio de morfología del Estado latinoamericano, también hay factores internos (cambio en el campo relacional de fuerzas, ascenso de la lucha de clases y reacomodo en el bloque político y social dominante) que explican el grado de profundidad y la orientación de las transformaciones estatales en el ciclo neoliberal. Esta última idea se afianza en el enfoque estratégico-relacional de Jessop (2017).
*** Bajo este lente de análisis es posible explicar cómo la constitución histórica y formal de los Estados es resultado de luchas entre clases sociales antagónicas y de pugnas-contradicciones al interior del mismo bloque de poder y en qué medida los procesos de globalización neoliberal modificaron los entroncamientos selectivos-estratégicos de las “viejas clases dominantes” (antiguo régimen) y transformaron el carácter mismo del Estado. En otras palabras, cómo el proceso económico de neoliberalización requirió de un proceso paralelo de reforma estatal, de desplazamiento del viejo elenco de clases sociales e implantación de un nuevo modelo de gestión.

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