Por: Edwin Andrés Martínez

La primera gran movilización contra el Gobierno de Abelardo de la Espriella y su agenda antipopular fue un éxito, a pesar de los intentos del presidente por deslegitimar, estigmatizar y amedrentar a la ciudadanía. A este gobierno autoritario se le enfrenta con la más amplia movilización social. Queda notificado el gobierno que no podrá ejecutar su política de "tierra arrasada" a favor del gran capital, porque el pueblo republicano movilizado lo interpelará con toda su capacidad política.

Estas movilizaciones se enmarcan en lo que viene ocurriendo en otras partes del mundo, donde se vienen presentando enormes manifestaciones de jóvenes, mujeres y trabajadores. Lo que viene sucediendo en Francia, Italia, Bélgica, con multitudinarias y duraderas protestas contra las políticas de ajuste extremo guarda estrecha relación con el ambiente de movilización popular en Colombia. 

Sobre esto, vale la pena señalar que el pulso de la situación es económico en lo fundamental: en varias partes del mundo se sienten los estragos del fenómeno del Niño que, sumado a la insoluble guerra en Irán y la de Ucrania, ha conducido nuevamente a un aumento de los precios. Europa tendrá su prueba de fuego cuando a finales de noviembre comience el invierno, porque es en esta época en la que más necesitan del gas y el petróleo; el invierno puede traer un incremento muy grande en el precio de estos productos y, sumado al aumento del precio de fertilizantes que también pasan por el estrecho de Ormuz, puede presionar aún más a la economía hacia una recesión. 

Si a eso le sumamos que en la actualidad la economía de los grandes países, especialmente de Estados Unidos, se sostiene con la burbuja de las enormes inversiones en el sector de las IA que ya está mostrando signos de agotamiento (cada vez tienen que hacer más inversiones para obtener el mismo resultado), en el momento en que esa burbuja estalle, podríamos volver a una situación similar a la de la crisis de 2007-2008 (la crisis de la burbuja de los bonos subprime que arrasó el mercado de vivienda en Estados Unidos y género un efecto dominó el todo el mundo). Esto es importante porque básicamente esa crisis de 2008 es la que moldeó todo el escenario político de los últimos años, tanto desde la perspectiva de la reacción de los grandes capitalistas y la oligarquía financiera y tecnológica, como desde el punto de vista de los sectores populares que se han alzado contra las políticas de ajuste que han intentado implementar los gobiernos desde esa época. Eso explica la inestabilidad política de Europa y también la llegada de soluciones "extremas" incluso en Estados Unidos que se supone es el país estandarte de la democracia moderna.

En el caso colombiano, es claro que a final de año y comienzos del 2027 se sentirán con más fuerza las consecuencias del fenómeno del Niño, del terremoto y de la política neoliberal recesiva de Abelardo, de modo que la lucha contra el ajuste y por medidas para frenar la carestía y la pérdida de ingresos de las clases populares será central en el corto y mediano plazo.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente