Por: Edwin Andrés Martínez

Creo que la encuesta de Invamer es la que mejor logra captar el momento político-electoral actual, y por ello voy a centrar mi análisis en los resultados de esta encuesta, de cara a las elecciones del domingo 31 de mayo: 

1. Cepeda y Abelardo tienen voto oculto, pero en las últimas semanas, el voto oculto por Abelardo ya se ha hecho visible. El voto oculto de Cepeda es más difícil de ponerse en evidencia, pues corresponde a mucha gente en ciudades y municipios pequeños que trabajan en administraciones controladas por partidos tradicionales. En ese marco, la votación de Cepeda podría estar entre 10.5 y 11 millones de votos. 

2. En cuanto a las candidaturas de la derecha, lo que se percibe en las calles, la encuesta de Invamer lo refleja: el desplome de Paloma Valencia, que es la otra cara del crecimiento de Abelardo. Las cúpulas de los partidos tradicionales que apostaron por Paloma no lograron amarrar ese voto de sus militantes, y hoy vemos que muchos dirigentes regionales de los conservadores, por ejemplo en el Tolima, están apostando por Abelardo. Lo mejor que le puede pasar a Paloma es que las elecciones sean lo más pronto posible, porque ese drenaje de votos hacia Abelardo va a continuar y, quizá por los resultados de estas últimas encuestas, se puede acelerar el voto útil en contra de ella y a favor de Abelardo. En ese marco, se podría esperar una votación de 7 o 7.5 millones por Abelardo y unos 3 millones por Paloma.

3. Estos resultados muestran que fracasó estrepitosamente la estrategia de Paloma de "correrse al centro", y al final ha intentado volver a la narrativa de mano dura uribista. Demasiado tarde: quiso renunciar a ese nicho electoral y Abelardo lo aprovechó. El bandazo a última hora ya no es creíble para el elector de derecha y Paloma se queda sin el votante de derecha ni el votante de centro. 

4. Teniendo en cuenta esto, se puede repetir un escenario similar al de 2022, cuando se dio la situación paradójica de que para ganar, Rodolfo necesitaba los votos y apoyos de la otra candidatura de derecha, pero su propia narrativa de primera vuelta impedía una alianza creíble a los ojos de los electores. En esta ocasión, la dura puja entre Abelardo y Paloma en primera, hace más difícil que los sectores que votaron por Paloma lleguen fácil dónde Abelardo. Es más, para el uribismo será costoso llegar a la campaña de Abelardo, y para el votante "centrista" que hizo parte de la operación "lavandería" en la que quisieron hacer ver a Paloma como la menos barra brava de la camada, va a ser muy difícil justificar su voto por Abelardo, pues precisamente si apoyo a Paloma se justificó con el cuento de que era una solución frente al extremismo de Abelardo. 

5. Todo está servido para que Cepeda gane, en primera o en segunda. Pero el "factor Abelardo" no se puede subestimar. Si la gente de verdad quisiera evitar una posible llegada de Abelardo a la presidencia, lo mejor sería votar en primera por Cepeda y que este gane en primera vuelta.

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