Por: Edwin Andrés Martínez
Los resultados de las últimas encuestas de intención de voto a la presidencia, dejan entrever algunas tendencias, independientemente de las diferencias en los porcentajes de los candidatos; aquí algunas ideas:
1. Es claro que en todas las encuestas, el único candidato que crece de forma consistente es Iván Cepeda. Esto muestra que a Cepeda las recientes adhesiones de fuerzas políticas y personalidades sí le ha permitido ampliar su margen electoral de intención de voto. En cada encuesta que sale, muchos analistas se apresuran a decir: "ya Cepeda tocó techo", y cada encuesta muestra que, por el contrario, sistemáticamente Cepeda sigue creciendo en intención de voto.
2. En la gran mayoría de encuestas, la suma de los dos candidatos de derecha no logra igualar ni mucho menos superar el porcentaje que intención de voto que tiene el candidato de la Alianza por la Vida, lo cual abre el camino para que, en el escenario de segunda vuelta, Cepeda pueda derrotar a su contrincante, independientemente de quién sea.
3. La candidatura de Paloma Valencia se desinfla y las alianzas con partidos tradicionales parecen estar haciéndole daño: luego del "efecto consulta", en el que se esperaba que la acumulación de fuerza le permitiera superar con creces a Abelardo de la Espriella, hoy vemos una candidatura descaracterizada y golpeada por dos flancos: por el flanco del "centro", la elección de Oviedo como fórmula le ha generado más costos que beneficios, a tal punto que la candidata uribista ha tenido que salir a "corregir" a su coequipero en varias oportunidades; esto se empieza a sentir, sobretodo en la intención de atraer votos del denominado centro, quienes ven cómo la candidata uribista por el contrario viene radicalizando su discurso; por el flanco de la derecha extrema, el votante duro de derecha sigue sigue deslizándose hacia Abelardo de la Espriella, y parece que la reciente radicalización de Paloma (que se expresa entre otras cosas en "esconder" a Oviedo e incluso sacarlo de algunas de las piezas publicitarias en algunas ciudades), no le va a alcanzar para recuperar la confianza de los votantes más radicales.
De paso, el candidato Oviedo queda en el peor de los escenarios, pues ha resultado jugando el patético papel de lavarle la cara al uribismo y no lo está logrando, a tal punto que corren el riesgo de quedar terceros en la elección; es decir, asumió el costo de la operación "lavandería", sin obtener finalmente ningún beneficio, sino por el contrario un costo enorme pues ya quedó desprestigiado a los ojos del votante centrista urbano. Sumado a ello, el apoyo formal de la dirigencia de los partidos del establecimiento -liberal, conservador, la U- en lugar de sumarle parecen restarle credibilidad, porque estas son organizaciones lo suficientemente desprestigiadas e inorgánicas como para poder amarrar a sus bases a votar por la candidata uribista. Esto explica por qué han empezado a aparecer dirigentes disidentes dentro de esos partidos, que han cantado su voto por Iván Cepeda.
A propósito de esto último, creo que esto debe tenerse en cuenta a la hora de valorar el reciente acto público de Paloma Valencia en Ibagué, y en el que muchos medios de comunicación han estado especialmente interesados en comparar con el acto público de Iván Cepeda. Más allá de quién llenó más la plaza, lo realmente importante a la hora de analizar los dos actos políticos es la capacidad real de convocar gente por convicción y no por compromisos políticos. Sobre esto último, ha circulado en redes varios videos y declaraciones en las que queda claro que la candidata uribista tuvo a su favor a las fuerzas políticas tradicionales para tener una asistencia masiva, pero que esta asistencia fue el resultado más de cumplir "cuotas" de asistentes por parte de operadores políticos, que la consecuencia de una fervor genuino de mucha gente alrededor de la candidatura de Paloma Valencia.
4. Abelardo logra recuperarse luego del debilitamiento relativo tras la consulta del 8 de marzo, pero no logra crecer de forma significativa. Varias encuestas lo muestran por encima de la candidata uribista, pero apenas unos puntos por encima, casi en empate técnico. El problema es que muchas de esas encuestas no logran captar el voto vergonzante por este candidato, y este es un voto real, que existe, tal como quedó en evidencia hace algunos años con el votante por el NO en el plebiscito, o el votante por Rodolfo Hernández. De modo que no se puede subestimar la capacidad real de Abelardo de dar una sorpresa y obtener una votación por encima de la candidata uribista.
5. Las candidaturas de centro están demasiado debilitadas como para ser una opción real; de alguna manera, lo que ocurre es que la segunda vuelta (la escogencia entre dos opciones claramente definidas) se adelantó a la primera vuelta, y esto dejó sin mayor margen de maniobra a los candidatos del denominado centro político. Seguir insistiendo en que los extremos generan odio, y seguir insultando la inteligencia de la ciudadanía, al insistir en que la gente está "engañada", pone en evidencia la bancarrota política del centro, al no tener una agenda programática e ideológica para ofrecerle a los votantes.
6. ¿Es real la posibilidad de que Cepeda gane en primera vuelta? Sí, en la medida en que este es el único candidato que a un mes de las elecciones logra crecer de forma sistemática. La no asistencia a debates -independientemente de la valoración que se tenga sobre esta decisión- parece importarle poco a un segmento grande de la ciudadanía, en tanto Cepeda representa la continuidad del proyecto de cambio encarnado en el presidente Petro, el cual en todas las encuestas también muestra una tendencia creciente en su favorabilidad. Desde que esta circunstancia no cambie, el crecimiento sistemático de Cepeda seguirá teniendo una base sólida y puede atraer el voto de indecisos y de dirigentes políticos regionales quienes por pragmatismo podrían verse estimulados a apoyar esta candidatura. En todo caso, no se puede soslayar el factor sorpresa de Abelardo, con votantes que, como señalé antes, quizá no se puedan captar en las encuestas.
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